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Radioterapia, cáncer y células madre

Tanto la radioterapia como la quimioterapia son técnicas médicas muy agresivas que al mismo tiempo que son capaces de eliminar un cáncer tienen numerosos efectos secundarios perjudiciales para el paciente. Por ello una parte importante del tratamiento con radioterapia consiste en compensar las consecuencias negativas y ahí un elemento clave son los trasplantes de células madre.

celula-madre-quimioterapia

Como posiblemente ya sabrás las diferentes patologías que se engloban dentro del término cáncer se deben a la aparición de un grupo de células que se dividen de forma incontrolada, tratando d multiplicarse consumiendo los recursos del cuerpo humano y llegando a afectar al funcionamiento de los diferentes órganos si se expanden lo suficiente. En cambio las células normales de la piel, las neuronas, las células musculares o las que fabrican los huesos, esas no se dividen, no pueden reproducirse.

La radioterapia y la quimioterapia aprovechan esta diferencia para atacar de forma selectiva a las células cancerígenas. Justo durante el proceso de división celular es cuando el ADN de la célula está más expuesto a factores externos, químicos o físicos, que pueden dañar el núcleo hasta el punto de eliminar la célula. Lo que se hace con la radioterapia es aplicar rayos de mucha energía que consiguen matar a una gran cantidad de las células que se dividen, es decir las cancerígenas. La quimioterapia es similar. Usa sustancias químicas capaces de matar a las células que están en el proceso de mitosis, generalmente afectando al ADN.

El problema es que al mismo tiempo también se eliminan otras células que se dividen, las células madre. Por ello muchos de los efectos secundarios de la radioterapia como la caída del cabello en realidad son los aspectos negativos del tratamiento y no pueden ser evitados. Por ejemplo, el tratamiento de la leucemia elimina gran parte de la capacidad de crear sangre de la médula ósea (el interior hueco de los huesos) y por lo tanto produce anemia en los pacientes. De la misma forma puede crear otros trastornos en la piel, en epitelios como el tracto intestinal y otras zonas del cuerpo que están en continuo crecimiento y regeneración.

Por ello el trasplante o transfusión de células madre de cordón umbilical cuando se aplica en pacientes con leucemia lo que consigue es volver a repoblar de células madre hematopoyéticas (generadoras de sangre) la médula de ósea. Estas células lo que hacen es sustituir a las del paciente que han muerto durante el tratamiento, evitando así la anemia. El trasplante de células es más efectivo en aquellas personas que no pierden todas sus células madre durante la radioterapia, bien sea por ser jóvenes o porque han recibido sesiones de radioterapia de menor intensidad.

El principal problema para la aplicación de estas técnicas con células madre para ayudar al paciente a que supere el tratamiento contra el cáncer es que las células que recibe tiene que ser compatibles. Si las células no fueran compatibles se desencadenaría una reacción inmunitaria y el propio cuerpo en una reacción de defensa eliminaría las células madre. Así que lo único que se conseguiría sería complicar más aún la vida del paciente. La compatibilidad de las células madre es más compleja que la de los grupos sanguíneos, por eso para poder encontrar muestras adecuadas en un tiempo efectivo lo que se hace es guardar en bancos de tejidos diferentes muestras de sangre de cordón umbilical.

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